martes, 4 de octubre de 2011

EL 24 NO ES NAVIDAD

EL 24 NO ES NAVIDAD
Acostumbrados a festejar la Navidad, la gran mayoría del pueblo argentino sueña con que el 24 de octubre, el "Día después" de las elecciones generales, con adelantar esa festividad con el fin de disfrutar de regalos y festejos.
No habrá ni regalos y mucho menos festejos para gran parte de la sociedad.
Quienes hayan confirmado con su voto el triunfo de Cristina Fernández tendrán su Navidad adelantada.
Los problemas que traerá aparejada la falta de un contrapunto por parte de la oposición debido all triunfo del "cristinismo", nos convertirá en víctimas del síndrome del Partido único como el PRI en México, por demás preocupante para nuestra joven democracia.
La idea peronista del unicato es histórica, por su propia génesis pero también por la incapacidad de los Partidos de la oposición. A decir verdad, no tenemos urgencias republicanas y mucho menos democráticas. Esa necesidad la tienen aquellas sociedades maduras que construyeron sus cimientos sobre el respeto inclaudicable a la Ley y las instituciones.
Convencidos que "el modelo" del gobierno solo puede ser acentuado por la lluvia de votos y no perfeccionado, marchan las huestes oficialistas dando una nueva muestra de la capacidad que ha tenido nuestro país por el fracaso.
La realidad demuestra que la inseguridad sigue vigente y nos está diezmando. Que la inflación figura dentro de las más altas del mundo. Nuestro desarrollo no es tal sino un mero crecimiento acotado y adherido a la suerte de los precios de la soja, con precios internacionales paulatinamente en baja.
El último Presidente que tuvo un proyecto de país fue Arturo Frondizi. En los últimos 50 años no ha surgido un estadista que nos indique el rumbo a seguir. Es lógico, jamás florecen políticos de esa noble condición de una sociedad decadente y equivocada como la nuestra.
El 24 de octubre no será Navidad para los millones de desempleados que surgieron como hongos con este remanido modelo de crecimiento a tasas chinas. Lo único oriental que floreció en estos tiempos fueron los supermercados chinos.
Porque el secreto es el desarrollo, no el crecimiento, tantas veces ligado con oportunidades en el mercado internacional. Solo un programa nacional consensuado de desarrollo económico podrá generar las virtuosas características de un país en serio. A ese desarrollo económico su consecuente política de educación.
No habrá magia navideña el 24 si Cristina y sus seguidores logran la mayoría absoluta en las próximas elecciones.
Creo que las cuestiones como el gasto público, el festival de subsidios, la inflación, la desocupación y la falta de República se potenciarán. Los votos convencerán, a propios y a extraños que tienen en sus manos una patente de corso que los habilita a continuar con la corrupción y el desmanejo de la cosa pública.
Otros como Felipe Solá y Das Neves se acercarán al calor del poder. Otros como Binner y legiones de gobernadores e intendentes repetirán la performance de estos últimos años, coquetearán con el gobierno no vaya a ser cuestión de quedarse sin subsidios para gobernar con más tranquilidad.
Felipe Solá estuvo con Menem, Duhalde, luego con Kirchner, luego con Macri y De Narváez, luego lideró el Peronismo Federal en la Cámara de Diputados y finalmente apostó por acompañar a Cristina.
Francisco De Narvaez comenzó con MAcri, luego se les unió Solá formando el trío ganador de las elecciones del 2009. Quiso ser Presidente, como la Corte no se lo permitió apostó por ser candidato a Gobernador, "Se igual" como decía MInguito. Comenzó a construir puentes con el vicepresidente Cobos, luego con Sanz para finalmente dejarlo a éste por el caudillo de Chascomús, Ricardito Alfonsín. Luego de la hecatombe del 14 de agosto, perdidoso como su compañero de ruta y rápido de reflejos, selló un acuerdo con Rodriguez Saa sugiriendo a los radicales que corten la boleta de Alfonsín-Gonzalez Fraga y voten solamente por él.
¿Algo más increíble que Adolfo Rodriguez Saa, Senador Nacional por la Provincia de San Luis se presente como candidato a gobernador por la Provincia de Buenos Aires?
El caso de Solá y De Narvaez son los dos casos más resonantes de "borocatización", si existe ese término, que han demolido a la opinión pública. Lo de Rodriguez Saa, sencillamente peronista
La opinión pública opositora les reclamó a los fracasados referentes de las Primarias abiertas que llegaran a un consenso, presentaran un solo programa de gobierno y designaran a uno solo de ellos para que aglutinaran a toda la oposición.
Nada de eso se logró y la Presidente cómodamente marchará a un triunfo no tanto por mérito propio sino por la manifiesta incapacidad de los Partidos de la oposición. Como la Venezuela de Chávez.
¿A quién le importa la estafa de Schocklender y las Madres de PLaza de Mayo? ¿Quién recuerda aún a Felisa Michelli y sus dólares, a Skanska, a Antonini Wilson y a cientos de casos de corrupción más?
Seguramente a la mayoría no les importa ya que mientras puedan engrozar sus bolsillos no vale la pena apostar por el cambio. Hay una agradable sensación de bienestar. Esa misma sensación de inseguridad que padecemos. Es eso, una sensación.
Un mundo cada vez más complicado y complejo y una Argentina que se rió de los problemas ajenos con la desfachatez de aconsejar a grandes potencias y a sociedades desarrolladas. Haciendo oidos sordos sobre la creación de un fondo anticíclico para alivianar los efectos de futuras crisis. La crisis es un hecho y por cierto no estamos blindados como se jactaba la Presidente Fernández.
La borrachera de la imaginaria "Navidad del 24" será pasajera. Por primera vez que no habrá un Presidente radical para destapar la olla. La historia se repite. Paros, conflictos gremiales, más piqueteros y cortes, corridas bancarias, suspensión de personal en las fábricas, como si no hubiéramos aprendido la lección.
Padecemos una crítica falta de dirigentes. De estadistas. De referentes políticos, económicos y sociales que piensen en las futuras generaciones y no en las próximas elecciones.
Nadie piensa en la próxima elección del 23 de octubre, y no es porque seamos estadistas sino que estamos vencidos antes de luchar. No hay peor batalla que la que no se da. Hay desesperanza y como corderos mansos vamos a la triste realidad del Partido único a menos que a pocos días de las elecciones tomemos conciencia que si el oficialismo supera los resultados electorales de las primarias seremos cómplices de un nuevo fracaso.

Ricardo Bengolea
www.compromisopormardelplata.blogspot.com